Los poemas que aparecen publicados están inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual de la Oficina de Barcelona. Cualquier uso indebido o sin previa autorización del autor será denunciado en los estamentos competentes.

sábado 7 de noviembre de 2009

COMPARTIRLA CONTIGO.


Muchas veces yo tampoco sé hacia dónde mirar.

Me veo en el centro del mundo, con un millón de situaciones que rodean mi vida mientras la mía está paralizada en un punto inerte sin ninguna vía de escape. Ya no es sólo el día a día, las prisas o el despertador, ni siquiera es por la obstinación que diariamente nos acecha en figuras como, por ejemplo, aquellas personas que no miran hacia atrás antes de picar el ticket del tranvía. No es sólo por eso. Me refiero a otro tipo de situaciones que no todo el mundo ve.

Es la sensación de ver que tu vida transcurre un día tras otro y que lo que hagas con ella (o dejes de hacer) no le afecta directamente a nadie. Me refiero al eco que hay en ti cuando te preguntas ¿le importo a alguien? y tus palabras resbalan únicamente por el precipicio de tu conciencia. Es el hecho de levantarte por la mañana y saber que no hay nadie a tu lado que desee compartir ese día contigo. Es, saber que tienes un sueño del que nadie se atreve a formar parte y que incluso tú mismo tienes miedo de alcanzar, por si llega el día que te quedas sin sueños.

Yo tengo miedo a tener que empezar de nuevo otra vez más (y lo admito) porque creo que es una reacción natural ante el dolor que sabemos que eso generaría. Tengo miedo a entregar mi vida, mis sentimientos, mis sueños, mi cuerpo, mi alma… porque sé que no tengo fin. No es por lo que pudiera pasar, ni por lo que pudiéramos perder es, tal y como bien dijiste, por lo que no se pueda ganar. Pero… al menos en mi caso, no suelo dar a alguien la oportunidad de que gane algo a mi lado, si no estoy segura de que yo ganaré tanto o más que él. Y en mi caso, tú eres ese alguien (y yo estoy segura).

Ya somos mayorcitos… no necesitamos una declaración jurada y firmada con sangre de que alguien “daría tu vida por ti”, porque ambos somos conscientes de que eso sólo se puede afirmar en el presente. Cualquier juramento con efectos de futuro pierde validez en el momento que tienes que hacer uso de él. Si hay algo que he aprendido en la vida es que sólo existe el “hoy” (el ayer ya se fue, y nada se puede hacer contra eso; el mañana, si tiene que llegar, ya llegará y entonces haremos lo que creamos que debemos hacer en ese momento, así que no sirve de nada pensar hoy qué haremos mañana).

Yo no me paro a pensar si tú puedes ser el hombre que me acompañe el resto de mi vida. Sé que nosotros somos un conjunto de personas y situaciones que nos marcan nuestro día a día y que… no es fácil para nadie abrir la puerta a tu rutina para dejar vía libre a alguien que no estás seguro de cuánto tiempo estará contigo (eso no lo sabremos nunca). Lo que sí puedo afirmar es que hoy, ahora, en este instante, quiero estar contigo (en todos los aspectos). No tengo miedo a entregarme a ti porque de alguna manera hay algo que me dice que vamos a ganar los dos. No me preguntes cómo (ni hasta cuándo), pero lo sé.

Hay momentos en la vida que son especiales por sí solos, pero si los compartes con alguien a quien quieres, los haces inolvidables. Y mira por dónde… yo quiero ofrecerte la posibilidad de compartirlo todo, aún y sabiendo que existen muchas posibilidades de que en un futuro (llámese mañana, de aquí dos meses o 20 años) podría cambiar de opinión (igual que tú). Pero aún y así, hoy estoy segura de eso.

Quiero que estés en mi vida y que compartas la tuya conmigo, porque aunque parezca impensable para alguien o… incluso para ti, a día de hoy eres una de las personas más importantes para mí.

Puede que ya lo sepas… (tú sabes leer en mí algo más que mis palabras) pero en los escasos momentos en que me paro a echar un vistazo hacia mi vida más reciente, me doy cuenta que en todo lo que hago, antes de hacerlo siempre pienso en ti (y en lo que eso podría afectarte).

No te estoy pidiendo que tú hagas lo mismo conmigo, ni siquiera lo hago para saber en qué situación estamos o… para que tú me digas qué es lo que piensas de todo esto. No es por eso. Solamente quiero dejar patente que ME IMPORTAS. Que tu entrada en mi vida me ha dado un nuevo motivo para luchar por un fin que quiero compartir contigo. Y que pase lo que pase, sea hoy, mañana… o dentro de 20 años, estoy completamente segura de que no tenemos nada que perder.

Soy así… y sé que sabes cuánto confío en ti.

Sabes qué hay por debajo de todas estas líneas porque eres consciente de que te quiero tal y como eres.

Hoy por hoy, de abajo a arriba o de arriba abajo, haría cualquier cosa por ayudarte a ser un poquito más feliz.

El resto… nos lo dirá la vida. Yo sólo quiero compartirla contigo.


Tu respuesta: el silencio (más que suficiente).

4 comentarios:

Fernando dijo...

pues es hermoso descubrirse a otro sin miedos ni matices...besos querida mía.

MIZPAH dijo...

Justamente por eso... porque yo no tengo miedo.
Besos de vuelta.

Anónimo dijo...

Soberbio, niña.

Un beso.

MIZPAH dijo...

Gracias, "Anónimo".
Me alegro de leerte de nuevo (no sabes cuánto...).
;)

Más besos de vuelta, mi cielo.