Los poemas que aparecen publicados están inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual de la Oficina de Barcelona. Cualquier uso indebido o sin previa autorización del autor será denunciado en los estamentos competentes.

lunes, 28 de diciembre de 2009

BECAUSE OF YOU.



Creo que yo aún no he aprendido a jugar del lado más seguro porque nunca dejo que nos separe demasiada distancia.
Sí, a veces me resulta difícil confiar en mí, incluso en los demás, pero sin embargo sigo confiando en ti...

domingo, 27 de diciembre de 2009

NO LO ENTIENDO...



Simplemente, no lo entiendo.
Llevo esperándote en la orilla del tiempo más de lo que yo misma habría imaginado y ahora que te tengo aquí, no soy capaz de decirte cuánto te he echado de menos. Parece que sólo puedo pronunciar tu nombre en mis innumerables silencios, pero es que no he tenido el valor de decirte cuánto deseo fundirme constantemente en esa mirada que me hace creer que verte sigue siendo sueño.
Sí, he tenido miedo. Quería hacer eterno ese instante en el que estabas a mi lado y no me hacían falta respuestas. No quiero explicaciones, aunque lo admito: no lo entiendo.
No sé cuándo volveré a sentir la magia de tu compañía vertiéndose sobre mi persona, ni tampoco sé qué esperas a cambio de ello (porque eres consciente de que estaría dispuesta a darlo todo y tú sigues sin pedirme nada).

Así que… sabiendo cuánto he estado esperando poder volver a olerte, poder simplemente mirarte, rozarte, reírme contigo… así como todo lo que me he jurado a mí misma, todo eso y más quedó en nada en el momento en que mis labios estaban a dos milímetros de ti; porque sobre todas mis esperanzas estaba el fin supremo de seguir manteniéndote mi promesa.
Seguí ahogando mis deseos de clavarte contra el alma y atarte a mi voluntad para que no volvieras a irte. Seguí mirándote por dentro y accediendo a tus designios aún y sabiendo que otro pedacito de vida se me escapaba entre las manos cuando cerraste la puerta.
Ya sé que no tendría por qué, pero una parte de mí se va cada día contigo cuando atraviesas la salida, y no lo entiendo.
No debería dolerme saber que soy libre y que tú deseas mi felicidad, aunque no seas consciente de que al irte me estás negando un pedacito de ella. No debería preguntarme por qué eres tan distinto al mundo, porque si fueras como el resto no me dolerías tanto. No debería pensar en ti a cada instante en que decido llevar a cabo un pensamiento, porque no sé ni siquiera si quieres que lo haga, pero… aún y así, sabiendo que no debería hacerlo, algo sigue susurrándome por dentro que “eres tú”. Hay una pequeña vocecita que nació en el momento en que te vi y a ella tampoco le pregunté por qué me hablaba. Tampoco sé qué espera de mí. No le he dicho a nadie que está gritando de emoción cuando te percibe, o simplemente cuando sabe que por instante te has acordado de mí.
Así que no necesito más que saber que tú estás bien en el presente y que lo seguirás estando (esa es la única excusa que quiero). Sé que algún día, cuando tú tampoco necesites respuestas, vendrás a acallar esa voz que te sigue esperando dentro de mí y no sólo en mis sueños. Por más que ella me grite, me pida que salga a buscarte y que te abrace de nuevo con algo más que ganas, seguiré escuchándola en secreto mientras te ofrezco el regalo del silencio que te aguarda en esta nube de sueños, espera y tiempo.
Pero… es verdad, aunque me lo diga a mí misma; no lo entiendo.