
“Te hubiera dicho un millón de cosas...”.
“No es que te eche de menos (mentiría si lo dijera), pero en su día sí lo hice y no te lo dije”.
Qué frases más tristes, qué vacío más inmenso.
Parece que el “ahora” nunca es el momento de decir lo que uno siente, es como si el “siempre” estuviera ahí esperándonos toda la vida y…. no. El “ahora” se va y el “siempre” también. Yo no quiero guardar en mí ese millón de cosas.
No quiero echarte de menos y que tú no lo sepas. No quiero ver cómo te marchas mañana sabiendo que tengo algo que decirte; algo que sé que quiero decirte y que, sin motivo concreto, no te he dicho por miedo a no sé bien qué. No quiero que pueda darse el caso de despertar una mañana y darme cuenta que no volveré a verte, teniendo que tragarme entonces una a una ese millón de cosas que te hubiera dicho pero que maté con mi silencio.
Es ahora cuando te echo de menos a cada segundo. Es ahora cuando siento nacer en el alma una luz que ilumina los recovecos más oscuros de mi corazón, haciéndome creer en la magia que me guía por el camino correcto siempre que éste sea mantenerme a tu lado. Es ahora cuando un simple gesto, una palabra, una mirada, un beso, una caricia me hace sentirme satisfecha y no voy a permitir que te vayas hacia la ominosa noche del olvido sin decirte una palabra.
Así que prefiero decírtelo ahora a esperar el nacimiento de frases desgarradoras como hijas de aquel millón de cosas que te hubiera dicho y no te dije. No quiero ser sólo una frase perdida en un momento que nunca existió, y más sabiendo que existía la oportunidad de haber sido la protagonista en un mundo que sólo era nuestro.
Ya te he dicho parte de ese millón de cosas.
Ya sabes cuánto te echo de menos…
“No es que te eche de menos (mentiría si lo dijera), pero en su día sí lo hice y no te lo dije”.
Qué frases más tristes, qué vacío más inmenso.
Parece que el “ahora” nunca es el momento de decir lo que uno siente, es como si el “siempre” estuviera ahí esperándonos toda la vida y…. no. El “ahora” se va y el “siempre” también. Yo no quiero guardar en mí ese millón de cosas.
No quiero echarte de menos y que tú no lo sepas. No quiero ver cómo te marchas mañana sabiendo que tengo algo que decirte; algo que sé que quiero decirte y que, sin motivo concreto, no te he dicho por miedo a no sé bien qué. No quiero que pueda darse el caso de despertar una mañana y darme cuenta que no volveré a verte, teniendo que tragarme entonces una a una ese millón de cosas que te hubiera dicho pero que maté con mi silencio.
Es ahora cuando te echo de menos a cada segundo. Es ahora cuando siento nacer en el alma una luz que ilumina los recovecos más oscuros de mi corazón, haciéndome creer en la magia que me guía por el camino correcto siempre que éste sea mantenerme a tu lado. Es ahora cuando un simple gesto, una palabra, una mirada, un beso, una caricia me hace sentirme satisfecha y no voy a permitir que te vayas hacia la ominosa noche del olvido sin decirte una palabra.
Así que prefiero decírtelo ahora a esperar el nacimiento de frases desgarradoras como hijas de aquel millón de cosas que te hubiera dicho y no te dije. No quiero ser sólo una frase perdida en un momento que nunca existió, y más sabiendo que existía la oportunidad de haber sido la protagonista en un mundo que sólo era nuestro.
Ya te he dicho parte de ese millón de cosas.
Ya sabes cuánto te echo de menos…


1 comentarios:
excelente blog! bellas palabras! felictaciones!
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