Así empezó a hacerse realidad mi sueño de ser tu princesa; rodeados de fuegos artificiales por dentro y por fuera del corazón, mientras rozabas cada milímetro de mi cuerpo jugando a saber con qué me hacías sentir el ser más afortunado sobre la faz de la tierra... Sin embargo, hoy no sé qué soy para ti; aunque tú sepas cuánto significo en tu vida.
Ni siquiera has sabido explicarme por qué (aunque tampoco lo necesito). No sabes en qué lugar ubicarme en ese remolino de incomprensión que habita dentro de tu alma y lo que más añoro es que no encuentres el momento oportuno para mirarme a los ojos. Y… lo más increíble es que, según tú mismo, cuando lo haces encuentras paz y tranquilidad. Te sientes tú cuando te ves reflejado en mí, aunque parece ser que últimamente no añoras mi presencia, mis abrazos ni mi verdad.
Al menos he tenido el tiempo suficiente para aprender a quererte (y en eso nunca te pedí opinión). El tiempo que yo quiera mantener mi esperanza viva en ti no tiene nada que ver con cuánto estés dispuesto a quererme tú. Es mi decisión, es mi tiempo, es mi vida y… es mi corazón quien invierte (aunque nadie, ni siquiera tú, lo entienda).
Dentro de mí sigues siendo transparente. Hay conceptos que no se dicen con palabras. Hay sentimientos que incluso se acrecientan en el más duro de los silencios, y…. aunque mantengo latente en mí aquella llamita que encendiste desde el primer día, me he hecho una promesa.
Arrancándome un pedacito de este corazón que te espera, me he prometido (mirándome a los ojos frente al espejo) que no seré yo quien vuelva a pedirte un abrazo. Invocando tu presencia entre suspiros y clavándome un puñal de inquietud en el alma, le dije a mis recuerdos que te quería en mi presente. Mi promesa es esperar tu vuelta sin pedirte que regreses, es tragarme cada palabra a cambio de un silencio. Y por más que nazcan de mí las ganas de fundirme entre tus brazos, la esencia de una promesa hace que selle mi deseo con aliento y esperanza.
Yo no tengo dudas, ni prisa, sólo tengo unas ganas infinitas de que despiertes de la nada y aparezcas, de pronto, en mi historia inventada con final feliz. Te veo constantemente acercando tus dedos en busca de los míos ansiosos de encontrarte. En mi mundo particular no han dejado de escucharse tus palabras con significado cómplice y, aunque parezca difícil de asimilar, son tus abrazos los que me siguen dando la vida aunque ahora mismo no tenga el placer de disfrutarlos en vivo.
Aunque tú aún no lo sepas, ese pedacito de tu corazón que en su día me pedí para mí, diariamente sigue regalándome un pétalo de ilusión al llamarme “princesa” en cada uno de mis sueños.
Eso sí… no tardes en volver. Mientras, me estoy alimentando de tu silencio y disfruto de esta penitencia perseguida con pasión y expectativa.
A mí también me dijeron que el amor no existe…. pero he aprendido a escuchar sólo lo que me dicta el corazón.
Hoy estoy a punto de buscarte por hacerle caso… mas me he hecho una promesa.


6 comentarios:
Demasiado... y mas en estos momentos! :(
Yo tambien me he hecho esa promesa... pero no pasan dos minutos y ya quiero romperla! Le hecho de menos aun sabiendo que ya no hay nada...
Me encanta como escribes y como te expresas.
Un saludo
Muchas gracias, Alegna.
Ánimo, fuerza y... no faltes a esa promesa si realmente quieres seguir manteniéndola.
;-)
Encantanda de verte por aquí.
Leyes, promesas y corazones. Tres cosas que se quiebran con facilidad.
Yo rompí una ley, me rompí el corazón por el camino ... y no me prometí nada para no tener la oportunidad de romper esa promesa.
No hagas igual que yo. Si quieres algo ... ¡corre a buscarlo!.
La vida sigue para los que estamos vivos. La felicidad te sigue buscando.
Me gusta esa ley tuya de "no romperse el corazón", pero creo que soy de las tuyas... y yo tampoco me prometí eso (puede que mi promesa, justamente, haga que aún me lo rompa un poquito más).
Pero tienes razón!! tengo que ir a buscar lo que quiero, aunque me traiga como respuesta un pedacito de alma rota para seguir viviendo.
Como siempre, gracias
;-)
Tras dos años de mi promesa...sigo en la esperanza, pero tranquila. El corazón se rompe, es cierto, pero el tiempo es el mejor amigo. No hay que apresurar al que no quiere...no tiene caso. Y fascinada ante la manera tan poética de tu escritura, quedo prendada de tu blog.
Un abrazo
Tere
Yo rompi el corazon de una persona importantisima para mi y creeme q aun hoy,quisiera escucharlo. O al menos escuchar su silencio...
Como dijo alguien x ahi: Si queres algo, anda a buscarlo! Xq la vida se nos escurre como un reloj de arena. Aun sigo mirando un viejo caleidoscopio sin poder impedir q se me escapen las lagrimas...
Publicar un comentario en la entrada