
Aún no sé cuánto peso en tu alma y sin embargo tú has llenado la mía de ilusión y miedo al mismo tiempo.
Nadie me dijo que fuera fácil, es cierto... y la verdad es que me encantaría tenerte ahora mismo a mi lado, abrazarte, olerte, besarte…. llenar mis ganas de ti simplemente mientras me rodeas con tus brazos y, aunque sé perfectamente que hoy no podré dormir acariciándote la mano, no se me olvida el sueño constante de estar en la cama junto a los latidos de tu corazón y tus rítmicas caricias que me invitan a cerrar los ojos. Pero no, en esos momentos que te tengo cerca prefiero mirarte (no me canso de hacerlo) porque veo en tu mirada la calma que me depara la vida, porque puedo decirte todo lo que aquí resumo sin decir una palabra, porque sólo con mirarte a los ojos me planto en la puerta que me lleva hasta la felicidad.
Ya sé que no es fácil... no sabes cuánto anhelo volver a recostarme entre la oscuridad y tu pecho para volver a decirte sin palabras todo lo que necesito decirte, hasta que el sueño me envuelve acurrucada entre tus brazos. Tu aliento rozando mi cuello mientras descansamos bajo las sábanas hace que todo lo imposible me parezca alcanzable (o al menos accesible). Cuando llega el día en que puedo disfrutar de esa sensación, al abrir los ojos por la mañana y darme cuenta de que no es otro de mis sueños, sino que estás ahí, acariciando mi frente mientras me regalas las primeras palabras del día, el mejor de mis sueños deja de ser el eco de una ilusión para convertirse en un eterno beso que me desnuda el alma los domingos por la mañana.
Las palabras que derramas suavemente hacia “tu princesa” se alojan en mi oído haciendo que el mundo que puede existir más allá de tus caricias parezca ajeno a mi realidad. Me siento tan pequeña y tan grande a la vez entre tus brazos, tan importante e innecesaria al mismo tiempo, que desearía no soltarte nunca y, por el contrario, ovillarme entre tus piernas (al tiempo que tú te fundes en mi mirada), mientras yo reconozco sin ayuda de nadie que en ese preciso instante soy FELIZ.
La princesa de tus sueños quiere que la sigas acompañando en el viaje (quiero volar contigo, como dice la canción…); quiero poder cogerte de la mano y saber que en ese justo momento estás brindándome la oportunidad de ser algo en tu vida, que me prestas parte de tu tiempo para disfrutar juntos de la magia de estar vivos… y eso algo maravilloso para mí.
Creo que no es necesario remarcar que no es fácil vivir con el constante deseo de derretir mi alma en la comisura de tu boca, que llegue el momento en el que volvamos a quitarnos los relojes, nos miremos a los ojos y dejen de existir el tiempo y los límites para que estemos solamente tú y yo regalándonos besos sin motivo ni explicación, pero con infinitas ganas….
El resto nos lo dirá la vida a su ritmo. Yo sólo quiero compartirla contigo mientras tú me enseñas lo que de ella aún no he podido aprender.
No dejes nunca de darme las buenas noches…
Acuérdate siempre de cuánto te quiero.
Nadie dijo que fuera fácil echarte de menos....
Nadie me dijo que fuera fácil, es cierto... y la verdad es que me encantaría tenerte ahora mismo a mi lado, abrazarte, olerte, besarte…. llenar mis ganas de ti simplemente mientras me rodeas con tus brazos y, aunque sé perfectamente que hoy no podré dormir acariciándote la mano, no se me olvida el sueño constante de estar en la cama junto a los latidos de tu corazón y tus rítmicas caricias que me invitan a cerrar los ojos. Pero no, en esos momentos que te tengo cerca prefiero mirarte (no me canso de hacerlo) porque veo en tu mirada la calma que me depara la vida, porque puedo decirte todo lo que aquí resumo sin decir una palabra, porque sólo con mirarte a los ojos me planto en la puerta que me lleva hasta la felicidad.
Ya sé que no es fácil... no sabes cuánto anhelo volver a recostarme entre la oscuridad y tu pecho para volver a decirte sin palabras todo lo que necesito decirte, hasta que el sueño me envuelve acurrucada entre tus brazos. Tu aliento rozando mi cuello mientras descansamos bajo las sábanas hace que todo lo imposible me parezca alcanzable (o al menos accesible). Cuando llega el día en que puedo disfrutar de esa sensación, al abrir los ojos por la mañana y darme cuenta de que no es otro de mis sueños, sino que estás ahí, acariciando mi frente mientras me regalas las primeras palabras del día, el mejor de mis sueños deja de ser el eco de una ilusión para convertirse en un eterno beso que me desnuda el alma los domingos por la mañana.
Las palabras que derramas suavemente hacia “tu princesa” se alojan en mi oído haciendo que el mundo que puede existir más allá de tus caricias parezca ajeno a mi realidad. Me siento tan pequeña y tan grande a la vez entre tus brazos, tan importante e innecesaria al mismo tiempo, que desearía no soltarte nunca y, por el contrario, ovillarme entre tus piernas (al tiempo que tú te fundes en mi mirada), mientras yo reconozco sin ayuda de nadie que en ese preciso instante soy FELIZ.
La princesa de tus sueños quiere que la sigas acompañando en el viaje (quiero volar contigo, como dice la canción…); quiero poder cogerte de la mano y saber que en ese justo momento estás brindándome la oportunidad de ser algo en tu vida, que me prestas parte de tu tiempo para disfrutar juntos de la magia de estar vivos… y eso algo maravilloso para mí.
Creo que no es necesario remarcar que no es fácil vivir con el constante deseo de derretir mi alma en la comisura de tu boca, que llegue el momento en el que volvamos a quitarnos los relojes, nos miremos a los ojos y dejen de existir el tiempo y los límites para que estemos solamente tú y yo regalándonos besos sin motivo ni explicación, pero con infinitas ganas….
El resto nos lo dirá la vida a su ritmo. Yo sólo quiero compartirla contigo mientras tú me enseñas lo que de ella aún no he podido aprender.
No dejes nunca de darme las buenas noches…
Acuérdate siempre de cuánto te quiero.
Nadie dijo que fuera fácil echarte de menos....


3 comentarios:
hermoso...besos.
me pregunto si jamás nadie podra comprenderte como te mereces, por supuesto se que ni yo ni ninguno de tus lectores lo podrá conseguir jamás.
por favor, escucha esta canción:
courage de superchick.
Puede que tú ya me hayas comprendido.
Quizá sólo baste con querer comprenderme para conseguirlo.
Muy adecuada la canción... la verdad es que sigo pasando los días luchando para caminar hacia la luz.
Gracias!!!
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