Ha llegado el momento de decir adiós. Sé que no son más que cuatro paredes, pero en su día creí que me devolverían la vida. Soy consciente de que no es más que un cúmulo de ilusiones perdidas con el tiempo, pero no deja de ser el lugar que un día creí que sería mi hogar y mañana pasará a ser el posible hogar de otros.
Me equivoqué, sí… y no es que me duela irme (no es eso). Tengo otras cuatro paredes esperándome repletas de días por venir, de sueños que regalarme, de libertad sin compromisos compartidos… Pero me duele tener la certeza de haber cerrado tras de mí uno de los cerrojos que le puse a mi vida porque me estoy dando cuenta de cuántas ilusiones dejo tras esta puerta.
No es más que un capítulo leído. Sé que ya no existe marcha atrás. No estoy triste por marcharme, ni siquiera por lo que paso a perder ahora (porque también paso a ganar muchas otras cosas); pero tengo la extraña sensación de estar haciéndome un poquito más mayor. Puede que pienses que estoy loca pero… me despido de la que ha sido mi calle durante un tiempo cada vez que me asomo a la ventana; le digo adiós incluso al inmenso cielo que culmina la que era mi terraza porque sé que no volveré a verlo desde aquí. Me despido de los vecinos, del espejo del lavabo que tantas veces me ha visto llorar (o reír) o incluso de las sillas del balcón que tantos pensamientos han compartido conmigo durante todos estos años.
Y aunque en esta entrada no te nombre (por intentar cumplir una de mis tantas promesas), no puedo dejar de darte las GRACIAS por cada uno de los segundos que sigues compartiendo conmigo. Aún y después de irte, he visto cada una de tus sonrisas al entrar al balcón donde tantas veces te he besado en estos últimos meses. He imaginado tu carita mientras dormías mientras yo, a oscuras, abro los ojos al despertar en mi cama (ya sin mesitas). He sonreído cada vez que he apretado al botón del nuevo ascensor imaginándote apoyado frente al cristal mirándome con tu carita única (el motivo de mi sonrisa lo mantendremos en secreto entre nosotros y el ascensor, jaja).
No sé cuánto tiempo estaré sin aparecer por aquí (probablemente no demasiado). No sé cuánto tiempo seguiré sin tener el placer de derretirme en tus brazos. Lo que sí sé es que tengo un hogar esperándome y tengo la certeza de poder compartirlo contigo.
Mientras…. Simplemente….. P.D.
Nos leemos pronto!!


4 comentarios:
Las despedidas siempre son tristes.
Cuando se ama algo, se deja un pedazito de uno cuando te vas.
un abrazo desde mi esquina.
Es muy bonito esto.
Es una despedida y éstas,siempre son tristes.
Sin embargo creo que planea la ilusión,la sabiduría y la esperanza entre líneas.
Y eso es lo más bonito.
Besos.
Tu hogar siempre estará donde estéis vosotras.
Una "nueva vida" genera ilusión. La ilusión nos da "vidilla".
No es una despedida; tómalo como un nuevo "hola".
Vuelve pronto.
W&S
Trovadicto: se agradece el abrazo. Yo voy dejando pedacitos por el mundo...
Marinel: la esperanza y la ilusión hay que mantenerla en todo aquello que se emprende. Besos.
W&S: para ti nunca me he ido, aunque... ya he vuelto.
Besos para los tres.
Publicar un comentario en la entrada