
¿Por qué me quieres?
No me había planteado hasta hoy una respuesta a tu pregunta. Tampoco necesito saberlo porque es algo que simplemente “es” (sí, sí… con comillas). ¿Cambiaría mi sentimiento si pudiera describir a voz de pronto un motivo para quererte? Yo creo que no... Es más, me gusta saber que nace de forma innata, que no he diseñado excusas para justificar mi locura de amarte y que, cuanto más lo hago, más necesito demostrarlo al mundo y saciar así mi sed de ti.
Lo que sí sé es que quiero quererte. Tampoco sé por qué… pero lo tengo claro. No voy a plantearme si debo hacerlo o no, ni siquiera si sería mejor no quererte demasiado (¿dónde está el límite para eso?), pero sé que he puesto en marcha el motor de mis deseos y que, de una manera u otra, la vida se encargará de regalarme la manera de tenerte a mi lado.
En el fondo… no deja de ser eso. Te quiero porque te quiero a mi lado, porque me haces mirar al mundo a los ojos sin miedo a ver cualquier respuesta, porque estando a tu lado calmas mis ansias de más (paso a tenerlo TODO contigo).
Te quiero porque siento cómo me entregas tu devoción sin pedirme la vida a cambio, porque me regalas constantes recuerdos con los que enumerar la felicidad, porque tengo la plena confianza de mostrarte todo lo que soy sin temor a tu reacción y porque… estando contigo no tengo miedo a nada (aunque tal vez debiera temer perderte).
Pero te quiero sin querer siquiera. Te quiero porque tus besos dan aliento a mi alma. Te quiero porque no para de decírmelo una vocecita interior (la misma que me susurra otros secretos que no he tenido el coraje de plasmar aquí desde siempre). Sí, es verdad, porque aunque no lo haya escrito antes, te quiero desde antes de tu pregunta.
Te quiero incluso desde antes de tu primer beso entre bolos y sonrisas. Te quiero desde que toqué el cielo sobre la montaña de Collcerola abrazada a ti. Te quise en el paseo en moto, durante el cine, entre el coche y mi casa e incluso te quise después de haber llorado tu decisión mientras te quería conmigo aquel primer puente en el que la nieve nos separó. Te he querido en la distancia, te he estado queriendo en silencio y te quiero ahora en el presente para poder hacerlo constante también en un futuro.
Sin embargo… no sé por qué.
Puede que seas parte de la esencia de mi vida. Puede que te quiera porque tus palabras lo dicen todo para mí, porque aún y estando dormida sueño con tenerte a mi lado, porque siento tus caricias sólo con pensarte, porque te siento conmigo a cada instante, en cada rincón de mi mente…, porque transformas en algo mágico cada segundo que te tengo entre mis brazos y porque esta fantástica locura de quererte borra cualquier vestigio de obstáculo y me hace tener la certeza de hablar un día sin “comillas”, sin ser necesarias transfusiones de sangre, sin nombres con traducción literal ni tiempo para pedirte cualquier cosa en el mundo (que sé que me darías).
TE QUIERO porque me lo estás dando todo sin haberte pedido nada todavía.

2 comentarios:
Me encantan tus entradas,pero esta es muy bonita :)
Gracias, Summer!!
Besos.
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