Tengo la suerte de que la naturaleza, Dios o simplemente una coincidencia me hayan regalado un trocito de vida. Siendo consciente de ello, quiero aprovechar mi oportunidad lo más que pueda y, supongo que como a todo el mundo, me encantaría hacerlo bien.
Todos soñamos con dejar una bonita huella en el corazón de aquellos que realmente nos importan y aunque no siempre diga todo cuanto pienso, sí es cierto que siento todo lo que digo. Es más, disfruto haciéndolo porque sé a ciencia cierta que estoy diciendo la verdad.
Me encanta soñar, es cierto. Me encanta imaginar un mundo ideal en el que todo es eterno, constante e infinito. Disfruto creando mi propia fuente de ilusión y, sobre todo, cuando miro con los ojos abiertos esta realidad que me hace darme cuenta de que soy más afortunada de lo que podría haber plasmado mi inventiva en ninguno de mi sueños.
Y te lo digo... sí. Me gusta dejarte el alma al descubierto y hacerte saber cuánto te quiero no sólo demostrándotelo. Para mí es una necesidad compartir contigo esta felicidad que me haces disfrutar a cada segundo. Necesito tener la certeza de que si la vida, la naturaleza, Dios o cualquier otra coincidencia me hacen apartarme de ti, sepas que todo cuanto te digo (incluso algo de lo que callo) es lo que realmente siento en lo más profundo de mi corazón.
Ya sé que lo sabes. Sé (incluso porque tú me lo has dicho) que no es necesario que te lo diga, pero esta necesidad casi física (no sólo moral) me nace del sentimiento que rodea tu presencia y no pienso esperar a que llegue el día que no sepas que te quiero para recordártelo. Prefiero que no se te olvide.
Quiero que el mundo sepa que compartiendo la vida contigo soy consciente a cada segundo de lo maravilloso que es tenerte a mi lado.
GRACIAS por quererme tanto.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada