un sueño que no se dejó morir.
Nació pequeñito y sonriente, con la esperanza innata de cumplirse un día y ser el principal motivo de una inmensa luz en el corazón de la personita que eligió.
Nunca tuvo miedo a la vida. Intentó una y otra vez alcanzar su meta sin miedo a fracasar y ser nuevamente el eco del llanto que ocultaba su luz. Así creció, siendo una llamita perenne que mantenía tibia la ilusión de cumplirse mientras era testigo privilegiado de derrotas que encogían su músculo preferido; pero… aún y así, siguió adelante.
Tuvo que escuchar pretextos y excusas de sueños muertos. Se planteó en repetidas ocasiones los beneficios de su constante esfuerzo mientras veía esfumarse en recuerdos y suspiros a algunos compañeros que se dejaron morir. Valoró la posibilidad que la conciencia le señalaba y se creía por momentos sólo una fantasía, una ilusión, un espejismo imposible para convertirse en realidad en este mundo nuestro que no da cabida a los sueños; pero… siempre tuvo algo dentro de sí que le hacía creer en su propósito aún sin evidencias de poder ser lo que anhelaba ser.
Y un día… ocurrió. En uno de sus muchos intentos, vio cómo la personita que escogió para compartir la oportunidad de ser, supo identificar la sensación que le hacía acercarse a su meta. Y ambos lucharon (ser y sueño). El alma de la personita que mantuvo su empeño envuelto de esperanza innata supo pelear por alcanzar la meta del sueño que le guió hasta la felicidad.
Ésta (que podría identificar con nombres y apellidos) se siente plenamente orgullosa de seguir luchando por ti sabiendo que tú vives mientras ella es feliz…
Hubo quien dijo que la vida es sueño.
Mi sueño sigues siendo tú.



3 comentarios:
Y fue asi que nació la vida.
Hermoso !!
Como todo loq ue escribes esto no pudo dejar de ser hermoso... un abrazo Mizpah que sigas escribiendo como lo haces.
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