Los poemas que aparecen publicados están inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual de la Oficina de Barcelona. Cualquier uso indebido o sin previa autorización del autor será denunciado en los estamentos competentes.

jueves, 17 de noviembre de 2011

LA FRONTERA DEL MIEDO



Hace mucho que no escribo… es cierto. Sigo apareciendo por aquí, echo un vistazo a varios pensamientos que sí se asoman por estos lares y vuelvo a mi mundo no sólo formado por palabras. Lo sé. Sé que no mantengo el mismo ritmo que un día seguí, pero… aunque sea un poco egoísta por mi parte, en estos momentos no tengo la imperiosa necesidad de plantarme frente al PC a desgranar mis pensamientos porque tengo la inmensa suerte de poder darles vida de forma directa.

Es cierto que de vez en cuando me asalta la nostalgia de dejar volar mi mente y compartir con el mundo lo que ronda por mi interior, pero el calor de sus brazos rodeándome en el sofá me hace desistir de forma inmediata de mi intención de abrirme a una hoja en blanco.

El regalo diario de su compañía me hace olvidar en ocasiones que fuera de aquellas paredes continúa existiendo el mundo. Ver cómo nuestra vida diaria es mejor de lo que jamás soñé me genera el apetito egoísta de disfrutar del momento junto a él y la pequeña que llena de sonrisas cada rincón de la casa.

Sé que no es nada nuevo. Sé que él ya lo sabe (me encargo de decírselo cada día), pero quiero recordarle al mundo que mi vida es mucho mejor desde que él existe en ella. No es sólo por sus detalles (al comprarme magdalenas para que comparta con él las delicatesen que prueba), no es únicamente por sus sorpresas (por hacer realidad en poco tiempo muchos de los sueños que había tenido durante toda mi vida), no es por el cariño que nos demuestra constantemente ni por la delicadeza con la que siempre nos trata; sino también por sus ganas de vivir y querer compartir su vida conmigo, por su entusiasmo frente a los cambios que presenta la vida, porque cree en mí y me lo demuestra siempre, haciendo que me sienta capaz de traspasar la frontera del miedo agarrada de su mano.

Ya sé que él lo sabe. Incluso cualquiera que me haya leído antes lo sabrá. Aún y aunque haga tiempo que no lo escriba, cada segundo que pasa le quiero un poquito más...