Queridos
Reyes Magos:
Este
año me queda poco por pedir. Sé que hay personitas que necesitan mucho más que
yo, así que… emplead algún esfuerzo más en intentar que, no sólo en estos días,
la gente pueda disfrutar de la sensación de paz, tranquilidad y felicidad que
siento yo cada noche al irme a dormir. Creo que ese sería su mejor regalo.
Yo sólo
pido salud (para mí y para los míos). Que mi princesa siga creciendo sana y
contenta como lo viene haciendo hasta ahora; que mi mamá siga teniendo luz en
los ojos cuando nos mira (sobre todo a ella) y que esa personita que la vida ha
querido poner a mi lado siga siendo feliz conmigo (aunque él sólo quiera
afirmar que vive para que yo sea feliz) porque a mí, cada segundo un poquito
más, me continúa haciendo la persona más plena, feliz y satisfecha del mundo
entero.
Eso sí…
no quiero que mueran los sueños. Vosotros mismos ya estaréis viendo que poco a
poco se esfuma la fe de aquellos que no ven la luz al final del túnel. La gente
no valora los regalos que no pueden envolverse y, aún menos, aquellos que no se
compran ni con todo el dinero que exista. Yo tengo todo lo que necesito,
incluso más de lo que hace algún tiempo me hubiera atrevido a imaginar.
Así que…
seguid regalándome sueños y dándome la oportunidad de poder cumplirlos. Más
allá de cualquier deseo en concreto, os continúo dando la potestad de
sorprenderme con gratas sorpresas.


